lunes, 8 de junio de 2009

Champín, champaña para niños

¿Por qué todavía existe gente en este planeta que compra “Champín, champaña para niños”?, ¿será que no se han tomado el trabajo de leer el aviso que dice: “sin alcohol”? Lo mismo va para el “Wishin” y el “Ronsin”. En pocas palabras: estás comprando Frutiño disfrazado, te están metiendo los dedos en la boca, te están viendo la cara de bobo(a).

Una botella con papel dorado, la imagen de un payaso ridículo con tendencias homicidas, y un montón de burbujitas antiestéticas. A eso le sumamos unas cuántas frases aparentemente inocuas —pero a la vez con intenciones propias de un intento de Coco Wash—: “¡diviértete a lo grande!”, “bebida para fiestas juveniles”, “sin alcohol”. ¿En serio creen que en una fiesta, los jóvenes de hoy van utilizar una “inofensiva” bebida sin alcohol como esa para divertirse “sanamente”? Como están las cosas, lo dudo. Hace poco vi una noticia en el periódico: “niño de diez años termina internado en la clínica por fuerte borrachera”. Y no creo que haya sido borrachera psicológica por efecto placebo del refresco Champín.

Por cuestiones pavlovianas, los niños asocian la botella de Champín (“bebida inofensiva que pueden ingerir autónomamente sin ninguna clase de problemas”) con una botella de champaña, cosa que incita al consumo de alcohol —y quién sabe si también al consumo de sustancias psicoactivas como medio no apropiado para procurar resistir la atroz depresión ocasionada por semejante brebaje de mala índole—. Precisamente, por esa razón es que la hacen parecida [la botella], para que el pequeño crea que está tomando alcohol. Y aparte de eso, la colocan en la sección de licores (Marketing). Si esa bebida viniera en cajitas o en latas, probablemente no tendría tanto éxito en el mundo de las ventas.

Es un refresco bastante asqueroso, hace unos años lo probé accidentalmente (y al mismo tiempo por curiosidad). Tuve fiebre de 39º, mis ojos se retorcían lentamente, botaba espuma por la boca y se me rompió la homeostasis.

Es cierto que “es preferible que un niño beba Champín, a que consuma bebidas alcohólicas”, sí, pero también es cierto que daría casi lo mismo servirle Frutiño en una copa, o echar cualquier refresco en una botella y luego dárselo. A la larga lo que está cambiando sus representaciones mentales es la botella, no el líquido.

Ese tipo de fenómenos devastadores no sólo se ven con los refrescos, también tenemos los famosos cigarrillos de chocolate, los Peta Zetas (¿éxtasis?), y otros productos más que seguramente en este momento estoy ignorando.

Entonces ves un niño con gafas oscuras, un cigarrillo de chocolate en la mano, Peta Zetas en el bolsillo, y una copa de Champín, sosteniendo la mirada y diciéndote: “¡hey qué!, ¿cómo vas?, ¿cómo anda todo?, ¿todo bien valemía?, ¡firme!”. El pobre, al parecer se siente realizado, “más persona”, o quizá “más maduro”.

6 comentarios:

  1. Yo tomé Champin, y cigarros de chocolate, y peta zetas, quizás esa es la causa por la cual tengo el reloj biológico tan adelantado. jajajaja

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  2. Que te crees insultando mi brebaje sagrado, te mataremos pronto.

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  3. llevas toda la razon del mundo eso es sicologico mi hijo esta enganchado al champin y hasta babea cuando le falta jajajajaja

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  4. jajaajj vengaa suertee.. con el champin .. ajjajajajaja xDD esta super malo

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  5. bb tienes toda la razon ...pero de eso se trata...precisamente de eso...de darle una presentacion bonita a las bebidas para niños... los niños siempre quieren imitar a sus padres en lo que hacen y por que no que sea de una manera divertida pero sana...yo se que tu jugaste a policias y ladrones y diste "plomo" como loco...no por eso eres criminal o policia...ja ja ja

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